viernes, 14 de mayo de 2010

Se separan….

Una pareja de amigos ha decidido separar sus vidas. Difícil decisión.

Hace unos momentos se lo han comunicado a sus hijos, niños de 7 y 9 años. Durísimo.

Pienso en ellos, en cada uno de ellos, de los 4 y deben estar pasándolo muy, muy mal.

Qué situación más dolorosa. Me está doliendo a mí también.

Pienso en la noche que van a pasar. Y mañana cuando se levanten.

Nunca había vivido de cerca una situación así; qué difícil es. Me duele el estómago.

Esto ocurre siempre por algún motivo de peso y se hace para mejorar. Pero hay que pasar el trago y debe ser muy amargo.

No sé qué más decir.

Sigo pensando en ellos.

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Descentrada?

Todavía no he encontrado mi sitio. Ya va siendo hora, pues el tiempo pasa para todos, pero yo sigo igual. Sin encontrar mi lugar.

No sé si será esta la causa, pero no estoy bien: no duermo bien, por lo tanto, no descanso, no respiro bien (ansiedad según el médico) y estoy siempre cansada. No avanzo, no disfruto, no “vivo”….

Ni tan siquiera la química me está ayudando y estoy empezando a plantearme si la causa de mis males será otra: el clima, mi casa, mi trabajo, mi vida…

Aunque pensándolo bien, es muy posible que el problema esté en MÍ, en mi persona, me falta “algo” y no sé qué es.

¿Será que no me siento realizada? Hay que reconocer que esta frase está muy de moda y sirve de excusa para muchas personas.

No sé, me siento bastante sola; aunque esté rodeada de gente, de amigos, de mi familia. No es un buen síntoma, lo sé. Y es triste.

Muchas veces sólo tengo ganas de llorar, de repente, y no sé por qué. Da igual donde me encuentre, el momento del día que sea, ni con quien esté.

No puedo desahogarme con nadie porque no sé lo qué me pasa. Es lo peor.

Confío en que todo pasará.

domingo, 2 de mayo de 2010

A veces habla quien menos debe hacerlo.

Cuanto más cedes, peor, pues acaba convirtiéndose en costumbre y cuando cambias eso, te lo echan por cara. Tiene narices el tema, sobre todo, cuando quien te recrimina es el menos indicado.

Estoy tan enfadada que me duele el estómago.

Estoy decepcionada y lo peor es que ha cambiado mi forma de pensar. Las personas cambiamos, pero que lo hagan algunas en concreto, duele más.